No sé en qué momento exacto pasó, Lobita. Solo sé que llegaste y, en muy poquito tiempo, te volviste una de esas personas que empiezan a aparecer en todo: en mis pensamientos, en mis sonrisas tontas, en mis ganas de contar algo, en mis planes y hasta en esos ratitos en los que no estoy haciendo nada… pero de todos modos estoy pensando en ti.
Me gustas muchísimo. Me gusta mirarte, escucharte, hacerte reír, tomarte de la mano, besarte y sentir que, aunque el mundo esté haciendo ruido, contigo encuentro un lugar bonito. Te has convertido en una parte enorme de mi mundo, en alguien importante, en esa persona con la que quiero compartir lo bueno, lo raro, lo difícil y hasta las tonterías que solo nosotras entendemos.
Me encanta cómo me escuchas. Me encanta poder ser yo contigo. Y quiero que sepas algo que siento muy fuerte: me siento orgullosa de ti. Orgullosa de tu forma de ser, de tu esencia, de la mujer que eres y de lo bonito que haces sentir a quien te ama… o sea, a mí, que estoy peligrosamente enamorada. 😌❤️
Sí, tengo miedo. A veces querer a alguien tanto da vértigo, sobre todo cuando una ya sabe que el corazón no viene con garantía ni funda protectora. Pero luego apareces tú, con tu forma de mirarme, abrazarme, escucharme y quererme… y mis miedos se hacen más pequeños. No porque desaparezcan mágicamente, sino porque contigo siento que vale la pena ser valiente.
Y ahora hablemos de otro tema de alta prioridad nacional: lo muchísimo que me encantas. 🔥 Porque sí, mi amor, tú me pones hot de una manera ridículamente deliciosa. Tu boca, tu mirada, tu cercanía, tus besos, tu forma de provocarme… honestamente siento que deberías venir con advertencia de uso: “puede causar pensamientos intensos, sonrisas tontas y cero concentración”.
Y sobre tus fotos privadas… solo quiero dejar asentado en esta carta que cuentan con una admiradora oficial, fiel, enamorada y demasiado feliz de recibir ese contenido premium. 😂😏 Gracias por mantener activa mi felicidad y mi falta de compostura. Lo digo con humor, sí… pero también con toda la verdad del mundo.
Lo más bonito es que no somos solo química o atracción. También somos ternura, complicidad, risas, calma, confianza, miradas que dicen mucho y una forma muy nuestra de sentirnos cerquita. Hacemos una pareja preciosa, y no solo porque nos vemos bonitas juntas —que sí—, sino porque juntas se siente bonito.
No quiero prometerte cosas enormes solo porque suenan románticas. Quiero algo mejor: seguir eligiéndote. Seguir conociéndote, cuidando lo que estamos construyendo, acompañándote, riéndome contigo, deseándote muchísimo y haciendo crecer esto tan bonito que se siente entre nosotras.
Te amo, Lobita. Y sí, decirlo me da un poquito de miedo… pero también me da una felicidad enorme. Gracias por llegar, por escucharme, por hacerme sentir orgullosa, por darme paz, por provocarme, por inspirarme y por convertirte, en tan poco tiempo, en una parte tan grande de mi vida.
Quiero seguir sumando contigo fotos, besos, planes, noches, risas, mensajes, manos entrelazadas, secretos y recuerdos. Quiero seguir escribiendo esta historia contigo. Porque si esto apenas va empezando y ya se siente así de bonito… imagínate todo lo que todavía nos falta vivir.






